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La ritidectomía, también llamada ritidoplastia, tensión facial o lifting facial, es una cirugía que se realiza para mejorar el aspecto del rostro, el cual se va aflojando con el paso de los años. Conoce más en este blog del Dr. Juan Hernando Santamaría.
¿Qué es la ritidectomía?
Esta cirugía trabaja específicamente sobre dos estructuras faciales: la musculatura superficial llamada SMAS (Sistema Músculo Aponeurótico Superficial) y la piel del rostro.
Durante la intervención, el cirujano despega la piel en la zona preauricular y postauricular; posteriormente, libera la zona muscular de sus adherencias profundas y tracciona la estructura muscular, generando tensión en el rostro desde los músculos.
Estos se fijan con suturas en zonas inmóviles de la cara y, finalmente, se reseca el excedente cutáneo, dejando cicatrices pequeñas y discretas en los pliegues auriculares.
¿Quiénes son candidatos?
Pacientes con flacidez en el cuello o en el tercio medio facial, presencia de bandas en el cuello, surcos nasogenianos profundos, pérdida de la definición mandibular y aparición de jowls (bolsas mandibulares).
Información clave
Las técnicas actuales buscan resultados naturales, no transformar las facciones de la persona. Puede indicarse en pacientes desde los 40 años, dependiendo del grado de elastosis cutánea (pérdida de soporte de la piel). Además, es una cirugía con un tiempo de recuperación relativamente corto, aproximadamente de 1 a 2 semanas.
Expectativas reales
La ritidectomía no cambia las facciones, no es una cirugía cuyos resultados duren entre 10 y 15 años; generalmente, sus beneficios se mantienen alrededor de 5 a 6 años. Sin embargo, el paciente siempre lucirá mejor en comparación con su edad real. Tampoco elimina las arrugas periorales, no detiene el envejecimiento ni reemplaza los cuidados de la piel, como la hidratación y la protección solar.
Recomendaciones para prevenir el envejecimiento prematuro:
Se recomienda evitar la exposición solar excesiva, usar hidratantes tanto de día como de noche, evitar cambios bruscos de peso, ingerir antioxidantes como el resveratrol y la quercetina, realizar ejercicio moderado, no fumar y mantener una vida tranquila. El control del estrés y el equilibrio emocional mejoran las funciones vitales del cuerpo, favorecen la calidad de vida y ayudan a prevenir el envejecimiento prematuro, así como enfermedades asociadas al mismo. ¡Agenda ya con el Dr. Juan Santamaría!
